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Cuaderno de viaje de Marta Sanz, Isaac Rosa y Javier de Isusi por las universidades alemanas

Han recorrido juntos más de 4.500 kilómetros en seis días. Isaac Rosa, Marta Sanz y Javier de Isusi han viajado este verano a las universidades de Colonia, Bremen y Jena, que figuran entre las más prestigiosas de Alemania y de las más antiguas de Europa. “Ha sido muy bonito y casi te diría que tener la sensación de hacer un Interrail con 54 años me ha rejuvenecido mucho —dice Marta Sanz, reconvertida en una suerte de mochilera literaria—. También quiero destacar que la sintonía con mis compañeros de viaje ha sido absoluta. Nuestras anfitrionas en Colonia, Bremen y Jena nos lo han puesto todo muy fácil. Estoy muy agradecida por haber formado parte de esta experiencia”.

La iniciativa de esta aventura surgió gracias a ese grupo de anfitrionas-profesoras de español que trabajan en las citadas universidades. El objetivo era lograr que la presencia de la literatura de España en Alemania no estuviera ceñida exclusivamente a los días en los que somos el Invitado de Honor en la Feria del Libro de Fráncfort, los próximos 19 y 23 de octubre, según explica la directora general del Libro y Fomento de la Lectura, María José Gálvez: “Queríamos también estar en las universidades e ir generando hispanistas de calidad y gente que se interese por nuestra lengua y literatura. Y una forma privilegiada de crear este vínculo es a través de quienes escriben», explica Gálvez, que destaca el trabajo previo a la feria que se está desarrollando para visibilizar nuestras literaturas.

Ya fuera en las propias en las universidades, en bibliotecas o en alguna de las sedes del Instituto Cervantes, cada uno de los tres viajeros ha participado en varios actos que les han permitido entrar en contacto directo con el público universitario y con los lectores. Como señala Elvira Marco, la comisaria de España Invitado de Honor en la Feria del Libro de Fráncfort, las universidades alemanas implicadas se han «volcado». Rosa, Sanz y De Isusi apenas se conocían personalmente, aunque sí literariamente, cuando fueron seleccionados para abrir las puertas a otras miradas de la cultura española. 

Obras traducidas

Han compartido muchos de los encuentros, pero cada uno ha vivido la experiencia de forma diferente. Isaac Rosa tiene varias novelas traducidas al alemán: Feliz final (Glückliches Ende), El vano ayer (Das Leben in Rot), El país del miedo (Im Reich der Angst) y otras a punto de ser publicadas como La habitación oscura (Im dunklen Zimmer) y Lugar seguro, su última novela queha sido galardonada con el Premio Biblioteca Breve. “Tengo la suerte de estar traducido al alemán, y la suerte añadida de contar con un editor formidable que cuida bien mis libros, como es Jürgen Christian Kill, de Liebeskind, Mi participación en esta gira se benefició de esta circunstancia, pues mis libros estuvieron al alcance de lectores no hispanohablantes en cada encuentro”, reconoce.

Sin embargo, solo uno de los libros de Javier de Isusi ha sido traducido al alemán: He visto Ballenas (Ich habe Wale gesehen) —editado también en euskera y francés— por el que fue nominado a los premios de los festivales de cómic más importantes de España y Francia. Pero confía en que este sea solo el principio y que otras de sus obras, como La divina comedia de Oscar Wilde, que le llevó casi cinco años de trabajo y ha sido galardonada con el Premio Nacional del Cómic 2020 y el de la AACE (Asociación de Autores de Cómic de España), sigan su estela. “La Feria de Fráncfort es la más importante del mundo, a ver si esto nos ayuda”, sostiene el autor. A pesar de esta carencia, De Isusi encontró una respuesta muy satisfactoria por parte del público: “Un detalle que me conmovió especialmente fue el de un chico que estaba de viaje por Colonia y que casualmente pasaba por el centro Machado cuando di mi charla. Le gustó tanto, que al día siguiente se presentó en la que hice en la facultad de Hispánicas”. 

Marta Sanz, doctora en Filología, autora de varias novelas que han recibido diversos premios, así como de ensayos y cinco poemarios, cree que los profesores universitarios alemanes que les han seleccionado buscaban “perfiles que no fueran los más publicitados en Alemania para abrir puertas a otras miradas de la cultura española”. En su caso, acertaron de pleno. A pesar de su extensa y exitosa carrera; a pesar de que parte de su obra ha sido traducida ya al italiano, al inglés, al turco…; nunca ha visto su obra publicada en la lengua de Goethe, aunque espera que este viaje sirva para ello. “La gente me preguntaba por traducciones al alemán de mis libros y se sorprendía de que no existieran. Espero que no solo fuese una pregunta de cortesía”.

Para solventar este problema se tradujeron fragmentos de algunas de sus obras, y también de las de sus compañeros, que fueron analizadas y comentadas con los estudiantes y los lectores. “Escuchar atentamente un fragmento de Daniela Astor y la caja negra, traducido al alemán e interpretado por una actriz fabulosa, ha sido muy, muy emocionante —reconoce Sanz—. Por un lado, no entendía ni una palabra, pero por otro lado lo estaba entendiendo absolutamente todo. Como si fuese capaz de superponer internamente mis palabras en español a los sonidos en alemán”.

El placer de leer en voz alta

“Al público alemán le gusta mucho que le lean”, asegura Javier de Isusi; al tiempo que Marta Sanz añade que la gente disfruta “no solamente escuchando las traducciones de un texto español al alemán sino escuchando a los escritores españoles hablar en español”. Como apunta Rosa, en esto hay una gran diferencia entre el lector alemán y el español cuando va a una presentación: “En Alemania hay tradición de lecturas en público. Mientras en España las presentaciones de novedades se convierten en un diálogo más o menos ingenioso y un intercambio de elogios entre presentador y presentado, en Alemania siempre se leen en voz alta páginas del libro. Y cuando se trata de un autor extranjero, al lector alemán le gusta escuchar la lectura de la traducción y también del original, aunque no lo entienda, solo por escuchar ‘a qué suena’ en la voz del autor —y añade—: Es una experiencia hermosa leer durante minutos un texto que casi nadie entiende, pero al que todos atienden con curiosidad e interés”. 

De Isusi cree que el origen de esta fascinación está en el hecho de que escuchar leer en voz alta “despierta en realidad algo muy profundo de la literatura, que es ver cómo suenan las palabras. Ese es el origen de la literatura, la palabra hablada, aunque parece que el público español en general lo hemos olvidado. En Alemania, en cambio, eso se mantiene”, concluye.

Los tres autores coinciden en señalar que tanto los estudiantes como los lectores con los que se han encontrado durante la gira sentían curiosidad por España más allá de lo literario. “Supongo que eso se veía favorecido por el hecho de que los tres participantes compartimos una mirada literaria a la realidad contemporánea”, señala Isaac Rosa. “Me gustó comprobar el interés del público en general por asuntos, en principio, locales e históricos que, en realidad, hablan de problemas compartidos. Humanos. Creo —reconoce Marta Sanz— que la lectura en español que hice de distintos pasajes de Clavícula suscitó mucha curiosidad y muchas emociones enfrentadas, lo cual me pareció maravilloso, porque al fin y al cabo las máscaras de la ficción y las autobiografías nos sirven para indagar en un espacio común, tender un hilo de conversación entre textos de diferentes culturas y sensibilidades: creo que en Alemania la gente está dispuesta a recoger, tirar y anudar ese hilo”. 

Estudiantes sobresalientes

Los estudiantes con los que se dieron cita estaban más centrados en aspectos literarios, pero “desde un conocimiento importante de la cultura española actual”, aclara Rosa. En esos encuentros se ha hablado “de todo”: de literatura, de cultura, de dónde viene la inspiración, del periodismo, de los cambios en el nuevo periodismo en todas las partes del mundo, explican los autores. Sus conocimientos se pusieron a prueba especialmente en su parada en la Universidad de Bremen, donde permanecieron siete horas seguidas metidos en una sala del Instituto Cervantes con una docena de alumnos. “Nuestras anfitrionas universitarias fueron enormemente generosas, habían trabajado en profundidad nuestras obras en clase. Nos sorprendió la calidad de las preguntas de los estudiantes”, reconoce Isaac Rosa. 

En los ambientes académicos donde se han movido se conoce la literatura española y muy especialmente la escrita en distintos países de Latinoamérica. “Por eso —señala Sanz— sería muy fructífero trabajar en los vínculos y la interacción entre las distintas literaturas escritas en lengua castellana. Cómo nos enriquecemos con nuestras lecturas, cómo trabajamos con una lengua que es la misma, pero distinta en México, Colombia, España, Ecuador…”.  La escritora madrileña también ve necesario ampliar la nómina dentro de la literatura española para dar cuenta de la pluralidad de estilos, de puntos de vista diferentes sobre el fenómeno literario y de las literaturas escritas en catalán, gallego y euskera. 

De regreso a España, enfrascados de nuevo en la solitaria tarea de la creación, Isaac, Marta y Javier solo tienen buenos recuerdos del viaje. Aunque parece que al principio las cosas no salieron tan bien como era de esperar por ciertos problemas de logística. “A Isaac le suspendieron el vuelo y al final llegó tardísimo por la noche, a Marta le dieron una habitación de hotel ocupada por una pareja (que la estaba utilizando ya amorosamente) y nos anunciaron que no íbamos a coger los transbordos de trenes porque estaban teniendo muchos retrasos. El tren del último día que debía llevarnos a Fráncfort de repente no aparecía en ninguna web, parecía no existir”, recuerda divertido Isusi. Circunstancias todas ellas que hicieron a Marta Sanz decir con sarcasmo en un momento dado: “He descubierto que soy más germánica que los propios alemanes”. 

Los transportes que en Alemania, como en el resto de Europa, están siendo muy complicados este verano por la falta de personal y el aumento de la demanda, los tuvo siempre en vilo en los numerosos viajes y transbordos, y en comunicación permanente con el personal del ministerio de Cultura, “que estuvo siempre ahí y nos lo facilitó todo”, reconoce Rosa. Al final de la gira “descubrimos que todo estaba mejor organizado de lo que parecía y los problemas se resolvieron con facilidad. Nos quedamos maravillados (a quienes no lo conocíamos) de la enorme versatilidad de destinos y horarios de la red ferroviaria alemana. Yo, que vivo en Extremadura, menuda envidia pasé…”, asegura entre risas De Isusi.

Para Marta, a quien la experiencia ha resultado físicamente muy exigente, reconoce que, sin duda, “el esfuerzo ha merecido la pena porque en cada lugar nos hemos encontrado con un gran interés tanto por parte del alumnado universitario y el personal docente, como del público en general: preguntas inteligentes sobre nuestros libros, escucha atenta, presentaciones brillantes y sonrisas que ponían de manifiesto no solo el agrado, sino un sentido del humor y un entendimiento de la literatura a menudo compartidos”.

Entendimiento y sentido del humor que se puso claramente de manifiesto en la lectura que hicieron en el Instituto Cervantes de Bremen. Tras una primera ronda en la que los tres coincidieron en la elección de textos graves, Isaac Rosa quiso leer algo más divertido. “Elegí un cuento en el que un payaso monologa frente un auditorio y exige su participación. Para mi sorpresa —recuerda con cariño—, el público alemán, que hasta ese momento había escuchado en silencio y actitud concentrada, se puso en pie y, sin yo pedirlo, fueron siguiendo las instrucciones del payaso-narrador: rieron a carcajadas, imitaron el habla de un bebé, respondieron preguntas a gritos, y en general se mostraron divertidos y con ganas de reír. Fue un buen colofón”.