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El ensayo en auge: ¿qué temas preocupan a los españoles?

Con nombres como Rosa Montero, Irene Vallejo, Ángel Martín o Juan José Millás y Juan Luis Arsuaga encabezando las listas de los más vendidos, la no ficción atraviesa un buen momento en España. Aunque, como apunta la editora de Capitán Swing Blanca Cambronero, “la realidad es que en España se sigue vendiendo más la ficción que la no ficción, es cierto que ha habido un aumento considerable en los últimos años de lectores de ensayo”.

Un escenario sociopolítico cada vez más convulso, unido a nuevas formas de narrar la realidad, parece haber sido la combinación perfecta para despertar nuestro interés por estos libros. Hablamos con varios editores españoles, Sandra Ollo de Acantilado, Carmen Esteban de Crítica, Miguel Aguilar de Debate y Taurus o la propia Cambronero, para que nos descifren cuáles son las tendencias más comunes en no ficción en nuestro país y qué temas son los que más nos preocupan a los lectores españoles.

Un giro al medioambiente y la naturaleza

Dime que lees y te diré qué te inquieta. Para la editora de Capitán Swing, las tendencias en no ficción tienen mucho que ver con lo que dicta la actualidad. “El ensayo es un tipo de literatura muy marcada por las preocupaciones y debates que nos atraviesan en el momento en el que estamos”, analiza. Por ejemplo, de un tiempo a esta parte, hay temas que antes eran muy poco habituales y ahora mismo son muy recurrentes. 

“En los últimos tiempos ha crecido la preocupación en la sociedad y todo eso se traslada a las lecturas. Un ejemplo muy claro sería todo el tema medioambiental y ecologista con los libros acerca del cambio climático –sostiene–. Todas estas temáticas hace 10 o 15 años estaban mucho menos presentes en los libros de no ficción y, sin embargo, ahora es un tema del que se publica mucho porque, entre otras cosas, estamos afrontando un momento clave en la crisis climática en el que hay que tomar decisiones importantes para nuestro futuro”. 

Sin embargo, la experiencia de Carmen Esteban en Crítica con este tipo de libros difiere de la de Cambronero. “A mí no me han funcionado tan bien –reconoce–. Sí que hay un interés, pero me parece que hay temas que la gente consume más a través de los medios de comunicación diarios que en un libro. Por supuesto, como todo se está acelerando mucho, es posible que haya más ventas de libros de esos temas, pero yo no lo he notado”. 

En cambio, matiza, sí que ha observado un gran interés por el mundo natural. “Libros que tengan como escenario la naturaleza o que nos inviten a conectar con ella, ya sea por el paisaje, los bosques, las aves…  Que nos inviten a ir más a las esencias, despojarnos un poco de todas nuestras vestiduras urbanas o de la vida moderna y buscar la esencia humana, eso sí que tiene un público fiel según mi experiencia”, sostiene.

Coincide en este aspecto Sandra Ollo, que añade que “por la situación en la que estamos desde los dos últimos años, hay una vuelta importante a la reflexión por la naturaleza y nuestro papel en ella. No solo por las cuestiones medioambientales sino por la relación o la necesidad de la naturaleza y su vulneración a raíz de la pandemia. Todo lo que tiene que ver con el sentido del Antropoceno está muy presente en el ensayo actual”, tercia.

La política, de nuevo en el centro

Por su parte, recuerda Miguel Aguilar, “más allá de categorías como gastronomía, nutrición o autoayuda, creo que hay un repunte del libro político y bastante interés por cuestiones tecnológicas», analiza. Para el editor de Taurus o Debate, además del feminismo, “como siempre, el debate interminable acerca de la historia de España se ve reflejado en las librerías”, mientras que “la gran labor de editoriales como Página indómita en acercar a los clásicos del pensamiento o de Libros del K.O. en divulgar el periodismo, por ejemplo, son capaces por su lado de marcar tendencia”. En este sentido, Aguilar opina que los temas que más se abordan tienen que ver con “los desafíos actuales de las sociedades occidentales” como la “erosión democrática, el cambio climático, el auge de la Inteligencia Artificial, la polarización política o la crisis geoestratégica”, además de lo relativo a “la historia de España y Europa”.

Sin olvidar la autoayuda, puntualiza Esteban. “La no ficción es tan amplia que diría que la autoayuda funciona siempre. Es un clásico. Pero más aún en estos tiempos convulsos, ya que tras una situación tan traumática como la que hemos vivido en los últimos dos años veo un poco más acusada esa autoayuda vestida, no de libro tradicional, sino con otras fórmulas”, mantiene.

La pandemia, la guerra en Ucrania o el escenario político y social actual, sostiene la editora de Crítica, “también están causando gran interés por entender qué está pasando, qué va a ocurrir, hacia dónde vamos o cómo nos va afectar a nuestras vidas”. Ese momento de inquietud, advierte, nos ha llevado también a emprender ciertas relecturas o a comprender hechos del pasado que puedan ayudarnos a entender lo que está pasando hoy. Como, por ejemplo, señala, durante la pandemia se generó un gran interés por comprender la gripe española de 1918. “Es algo que yo misma vi con algunos de nuestros libros con temas que en su momento habían pasado desapercibidos y que recobran interés”. 

Pero también, eso ha despertado, en parte, la atracción por el ensayo político para intentar comprender los devaneos que estamos viviendo en los últimos tiempos, como explica Ollo: “Y no solo lo más inmediato que es la guerra de Ucrania, sino también el surgimiento de los populismos como un fenómeno no precisamente efímero sino que parece que tiene más profundidad y más probabilidades de duración”. 

¿Y el feminismo? ¿Ha sido una moda pasajera o sigue en auge? “Yo aún recibo muchas propuestas editoriales –responde Esteban–. Justamente en estos días me han llegado unas cuantas propuestas de una relectura feminista tanto de la historia, como de la ciencia, que son los temas de los que nosotros nos ocupamos. Desde luego el tema está vivo y tiene muy largo recorrido”.

Más carne humana

El buen momento que atraviesa el género también ha contagiado a los autores españoles, aunque para la editora de Crítica aún quedan pasos por dar. “Tardamos mucho en que los científicos se decidieran a escribir, cosa que los anglosajones hacían desde hace 30 años. Aquí costaba, quizás, porque a ellos les parecía que escribir un libro de divulgación era sinónimo de vulgarización. Yo me encontré muchos casos así. Ahora ya se está haciendo. Y además estamos ante un ensayo, una no ficción, en la que cada vez la narración tiene más fuerza. Ya no quieres un libro que te cuente las cosas de una manera aburrida sino que quieres ver carne humana ahí”.

Nuevas maneras, nuevos modos de narrar que han contribuido, de hecho, a popularizar la no ficción. “Antes se concebía como un texto muy académico, poco entretenido y muy denso –puntualiza Cambronero–. Creo que ahora, además, hay una tendencia que va más allá del mercado español, que ocurre a nivel internacional y que ha puesto de moda la no ficción. Tiene que ver con otras producciones culturales, sobre todo audiovisuales y con el uso documental o de los true crime, por ejemplo. La gente ha encontrado un interés creciente en este tipo de historias reales con personajes o relatos curiosos, y ha sido un empuje grande para la no ficción –observa–. Y luego, en general, cada vez más los límites entre los géneros, en la literatura en general, están menos definidos, lo cual es buenísimo, y eso también produce que haya un trasvase de lectores de un género a otro y que estemos menos limitados a la hora de leer”.

En cuanto a ensayos españoles, Aguilar destaca un panorama variado que comprende autoras como Marta Periano con Contra el futuro y El enemigo conoce el sistema, o títulos como Error 404, de Esther Paniagua; El caso Woody Allen, de Eduardo Galán; La casa del ahorcado, de Juan Soto Ivars; El sueño de Ulises, de José Enrique Ruiz-Domènec; Ella pisó la luna, de Belén Gopegui y Oídos que no ven, de Mariano Peyrou. 

La lista, por suerte, es larga. De hecho, como recuerda Cambronero, uno de los mayores éxitos editoriales de estos últimos años ha sido Irene Vallejo, con El infinito en un junco. “Es ensayo de metaliteratura que ha sido una sorpresa y una alegría para todas. Que un libro de no ficción, además de un ensayo sobre literatura, tenga ese éxito tan impresionante… Es un ejemplo de que hay autores de no ficción excelentes en nuestro país –celebra–. Pero hay muchas otras, como Remedios Zafra, que también ha tenido muchísimo éxito con Frágiles, su último libro, Edurne Portela o, ya barriendo para casa, Anna Freixas, con Yo vieja. Existen autores españoles muy buenos y de muchísima calidad que, de hecho, se están traduciendo a otros idiomas porque al final los temas que tratan no son sólo locales, sino transversales a muchas circunstancias y realidades del mundo”.

Autores de la envergadura de Antonio Muñoz Molina, como cita Ollo, o, también, como Pedro Laya, Antonio Monegal o incluso Jesús del Campo con su Panfleto de Kronborg “un libro muy híbrido y muy arriesgado”. A Esteban, el primero que le viene a la cabeza es el divulgador científico Antonio Martínez Ron, de quien acaban de publicar Algo nuevo en los cielos. Es una “exploración del cielo”, que no del universo, “que es una maravilla”, resalta y del que opina que “tendrá también una gran vida editorial fuera de España”.