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El Orgullo de la literatura LGTBIQ+ 

“Al principio cuando abrimos no había casi libros –recuerda Helle Bruun, una de las propietarias de la librería Cómplices– por eso montamos la editorial Egales. Desde entonces, la evolución me ha parecido muy lenta. Pero la librería funciona ahora mejor que hace 20 años y es muy positivo que haya toda una generación joven a la que le gusta leer ensayo y se preocupa por el pensamiento y por la sociedad, algo que no había visto hasta ahora”. La suya es una de las librerías especializadas en la cultura LGTBIQ+ más antiguas de España. Fundada en la década de los 90 en Barcelona, este establecimiento lleva 28 años comprometido con la integración y la igualdad de derechos de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales de todo el mundo.

Coincidiendo con el Día Internacional del Orgullo, que se celebra cada 28 de junio en todo el mundo en conmemoración de los famosos disturbios de Stonewall –y que este año en Madrid se festejará una semana después de lo habitual por la cumbre de la OTAN–, conversamos con ella y con otros libreros especializados, como Óscar Romero y Ana Murillo de Mary Read en Madrid, y Ana Belén García de Ouse Libraría en A Coruña, sobre la evolución de la literatura LGTBIQ+ en nuestro país y sobre algunos de los escritores españoles especializados en la temática.

El boom del ensayo y la literatura infantil

Lo que aprecian los cuatro, sin duda, es el aumento de la diversidad en la literatura. “En estos últimos años ha habido un boom«, opina García. «Es cierto que no se publica todo lo que se debería publicar, pero ha evolucionado positivamente dentro del ámbito lector. Las lectoras y lectores cada vez demandan más esta literatura porque aborda una realidad existente y no se puede ocultar lo evidente”.

Aunque, como reflexionan Romero y Murillo, también sería interesante ver qué entendemos por literatura LGTBIQ+. “No es lo mismo literatura escrita por personas cisheterosexuales con personajes LGTBIQ+ que historias contadas desde la propia experiencia, especialmente en narrativa –argumentan–. No obstante, ahora hay que hacer un trabajo de filtro muchísimo mayor, se publican tantas novedades, especialmente en los grandes sellos, que las librerías pequeñas son incapaces de asumir tanto volumen, y eso se ve reflejado también cuando hablamos de literatura LGTBIQ+”.

En cuanto a la temática, en estos casi treinta años, Bruun ha observado que se ha producido además cierta evolución. “Al principio se vendía mucha novela gay, después empezó a venderse más novela lésbica y ahora hay un boom del ensayo. Vendemos casi más no ficción que novela” explica al tiempo que señala que también se ha producido un pequeño empujón en los temas relacionados con la transexualidad, la intrasexualidad, la asexualidad o el mundo binario. “Algo sobre lo que hace cinco años no había libros y ahora empieza a haber más”, celebra. Un fenómeno que también ha ocurrido con los libros infantiles. “Hace unos años empezaron a publicarse, pues tampoco había, así que ahora tenemos una creciente sección de los libros de niños, que está abriendo un poco paso a todos los sectores”.

Como ella, tanto Romero y Murillo, por un lado, como García por el otro, ponen el acento en la literatura juvenil e infantil. “Se está profundizando en el acoso escolar, que es una lacra que por desgracia sigue acompañando a las personas adolescentes –matiza esta última-, es muy importante que estos problemas se denuncien y se hable de ellos ya que es la única manera de poder ponerles final. El acoso escolar va ligado, por desgracia, al suicidio, un tema importantísimo del que, en mi opinión, no se habla lo suficiente”.

Se escribe más de jóvenes y para jóvenes pero no solo ellos se han visto beneficiados por este aumento en la edición. Los dueños de Mary Read destacan a su vez una curiosa tendencia. “Hace un tiempo que estamos notando que ‘muches autorxs’ hablan de duelos y cuidados de nuestras mayores. Supongo que es algo generacional”, lanzan. 

Para Bruun, que es quien lleva más tiempo en el negocio, los escritores nacionales “han salido poco a poco del armario”. Y, quizás, tenga que ver con ese aumento de la literatura juvenil, pero también señala que ahora “hay toda una generación de nuevos escritores, sobre todo mucho joven gay. Hay todo un movimiento de ese tipo de novela escrita por chicos jóvenes –precisa–. Incluso a nivel internacional, se dan muchas traducciones de lo que se llama young adult ahora mismo”, mantiene.

Escribir desde el centro

Dentro de nuestra narrativa, destaca varios títulos como A la conquista del cuerpo equivocado, de Miquel Missé; Locas y perversas, una antología queer escrita por 16 autoras hispanas entre las que se encuentran la puertorriqueña Yolanda Arroyo Pizarro, junto a las españolas Elizabeth Duval o Cristina Domenech, entre otras; o una novela policíaca como En blanco y negro de Prado G. Velázquez, de la que la librera destaca “la manera en que a través del género se hace crítica social”.

“En España hay grandes autoras y autores”, afirman Romero y Murillo que, por su parte, recomiendan a Sara Torres. “Ahora está pegando fortísimo tras varios poemarios con su primera novela: Lo que hay. Una historia que cruza el duelo y el deseo”. Por su parte, añaden,  “Christo Casas se ha estrenado con una novelita que tiene ya algo de tiempo pero que no baja el ritmo, El power ranger rosa, una historia sobre una infancia queer que se cruza con la historia de su abuela, que emigró a Berlín en la posguerra. Y finalizaríamos con el ensayo Nadie miraba hacia aquí, de Andrea Galaxina, que revisa y analiza cómo afectó la pandemia del VIH al mundo del arte”.

Por su parte, García cita nombres como Cristina Fallarás, Elizabeth Duval, Iria G. Parente o Selene M. Pascual, entre otras. Mientras que entre sus recomendaciones de títulos sugiere Cobiza de María Reimóndez, Somos astronautas de Clara Cortés, Todo era por ser fuego. Poemas de chulos, trans y travestis de Roberta Marrero, Doña Concha de Carla Berrocal y Lodo de Julen Azcona. “Hay infinidad de libros que son merecedores de ser leídos, ver las diferentes perspectivas es enriquecedor y creo que son recomendables porque leer es aprender y hay que aprender de las personas que tienen historias importantes e interesantes que contar”, señala. Y es que, concluye García, “como con todas las minorías es importante hablar de los temas que les afectan a estas personas, no dejarlas al margen de la realidad y que se escriba sobre el colectivo LGTBIQ+ da una mayor visibilidad. Como siempre, si no se habla del tema difícilmente le vamos a poder poner remedio a la marginalidad que sufren”.

“¿Cuántas historias conoces de, por ejemplo, parejas mayores LGTBIQ+? ¿Cuántas historias felices que representen a personas trans sin trauma y sin dolor?”, se preguntan en este sentido en Mary Read. “Al final la literatura también crea relatos, y cuando pensamos en una pareja de personas LGTBIQ+ no solemos imaginar, por ejemplo, una pareja de ancianos. Si hablamos de ensayo, pues mucho más. Al final, si no hablamos de lo que nos cruza, difícilmente vamos a acabar con los discursos de odio y nunca dejarán de vernos como algo minoritario y marginal”, sostienen Romero y Murillo, antes de finalizar con una reflexión: “Hace poco en una entrevista a Camila Sosa le preguntaron que cómo era escribir desde los márgenes. Ella respondió que lo que la periodista llamaba los márgenes era su centro, y que ella escribía desde su centro. Para ella, la periodista era quien estaba en sus márgenes”. Rompamos con ellos.