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Entrevista a Marifé Boix García

“Ser Invitado de Honor en la Feria del Libro de Fráncfort es un incentivo para mantener o aumentar el fomento de la traducción de libros españoles”

Marifé Boix García es vicepresidenta de Europa del Sur y América Latina de la Feria del Libro de Frankfurt, donde está al frente del departamento de Desarrollo de Negocios de Europa del Sur y Latinoamérica. Entre otras actividades, gestiona el desarrollo empresarial y estratégico, y es responsable de los programas de fomento editorial Fellowship Programme e Invitation Programme de la Feria. Para esta española apasionada de los libros y del sector, es un momento emocionante el que estamos viviendo en este ‘Camino a Fráncfort’ que culminará en octubre de este año. 

En España, las ferias del libro más visitadas son de venta, no del sector editorial, y miramos la de Fráncfort sin saber exactamente cómo englobarla. ¿Cómo describirías la feria?

En el caso de Fráncfort se trata de una feria mixta, que dura cinco días: tres están dedicados al público profesional y el fin de semana, al general. La dimensión de la feria es enorme y esto implica que distribuyamos a los expositores por regiones y en varios casos por temáticas, creando por ejemplo grandes espacios dedicados al libro infantil, a la educación, a la gastronomía, al turismo, etc. En estas áreas suele haber espacios donde se hacen presentaciones o, en el caso de la gastronomía, degustaciones culinarias.

En la última feria pre-pandémica tuvimos aproximadamente 7.000 expositores de más de 100 países, lo que ilustra la diversidad y la dimensión del evento. Suelen participar unos 10.000 representantes de medios de comunicación y unos 280.000 visitantes.

El tema principal de la feria es la venta de derechos de traducción a otras lenguas y la publicación de libros en otros países; esto se tramita sobre todo a través del Centro de Agentes Literarios donde cada año siguen aumentando las agencias que participan. En 2019 fueron más de 700 agentes literarios los que se dieron cita allí. Y obviamente se trata de mantener activas sus redes y continuar haciendo nuevos contactos y descubrimientos. 

También es una feria dónde se presentan tendencias relacionadas con el mundo editorial, ya sean temas como la inteligencia artificial o el audio, así como otros modelos de negocio.

¿Hasta qué punto influye en el mercado editorial lo que se acuerda en la feria?

En algún momento seguro que la gran mayoría de los contratos se firmaban en la Frankfurter Buchmesse. Pero todos sabemos que desde que tenemos a mano el smartphone todo tipo de comunicación es posible en cada momento y en cada lugar, es decir, que los contratos se pueden firmar también en otro momento. Pero el encuentro, la presentación del nuevo libro o manuscrito ante tantos editores o agentes distintos y de diferentes países casi no es posible en ninguna otra feria. De hecho, el feedback de los profesionales que han participado en Fráncfort en el marco de la pandemia ha sido que necesitan el encuentro e intercambio físico para realizar mejor sus negocios.

¿Cuáles son los grandes hitos en la feria, los eventos imperdibles para el gran público?

Se realiza una Gala Literaria en el centro de congresos dónde participan escritores internacionales como Margaret Atwood o Ken Follet. Desde hace varios años en el Frankfurt Pavilion, que solo se monta en el marco de la feria, también se presentan escritores internacionales durante toda la semana. Por ejemplo, de América Latina han participado nombres consagrados como Leonardo Padura, Gabriela Cabezón Cámara, Pilar Quintana o Maria José Ferrada. Tenemos un foro político-literario —el Weltempfang— donde han hablado escritoras y escritores como Almudena Grandes, Héctor Abad Faciolince o Sergio Ramírez.

¿Qué ha cambiado en la feria en el último lustro desde el punto de vista de lo que ofrece al visitante?

Hace concretamente un lustro que creamos el espacio The ARTS+, un área pensada para promocionar el encuentro entre profesionales de distintas industrias culturales y creativas. En ese espacio se presentan museos con sus proyectos digitalizados, tienen lugar mesas redondas y encuentros con productores de cine y televisión, etc. En 2021 participó la ciudad de Valencia como Capital Mundial del Diseño. 

Por parte de los visitantes ha ido aumentando el interés en el Cosplay. Durante la feria habitualmente tiene lugar el campeonato de Cosplay y vienen vestidos como sus personajes favoritos.

Un tema muy importante, sobre todo para los editores alemanes, es que hemos conseguido que se puedan vender libros durante el fin de semana, lo que antes no estaba permitido por parte de nuestra asociación de editores y libreros para proteger a las librerías locales y regionales.

Cabe destacar también la evolución del BOOKFEST que reúne innumerables actividades en distintas instituciones en la ciudad y sus alrededores, ya sean museos, restaurantes, casas de literatura, librerías, bibliotecas, cafés, cines, teatros, etc. La última edición de la feria se celebró en medio de la pandemia y hemos evitado cualquier tipo de aglomeración en nuestro espacio. Por eso las actividades dirigidas al público general se han realizado casi íntegramente en el marco del BOOKFEST, donde las instituciones podían controlar el acceso del visitante.

Con la aparición de la Covid se ha apostado fuertemente por lo telemático, con expositores digitales incluso. ¿Cómo es esta opción y qué balance hacéis de su uso?

La Frankfurter Buchmesse es el encuentro profesional de la industria más grande del mundo por lo que el concepto digital de 2020 tuvo como objetivo poder ofrecer todas las posibilidades de visibilidad y negocio a los profesionales que habrían participado de manera presencial. De ahí el reto de transferir tantas herramientas de negocio como fuera posible a la esfera virtual para satisfacer la necesidad de nuestros clientes. Eso sí, teniendo al mismo tiempo muy claro que no queremos sustituir la feria física, pero sí ofrecer un complemento digital para solventar la situación cuando no podemos ofrecer una actividad presencial.

«Podemos decir que este proyecto es un incentivo para mantener o aumentar el fomento de la traducción, apoyando que los escritores viajen a las ferias cuando se presenten sus obras en el exterior o manteniendo residencias de traductores en cooperación con distintos países«

Adaptamos una plataforma para la compraventa de derechos, la Frankfurt Rights, donde los expositores podían subir sus títulos, y la conectamos al directorio de expositores (digitales) de la feria para que también se pudieran visibilizar los libros y trabajar en cuanto a los derechos a falta del centro de agentes literarios. Se registraron 4.165 compradores y vendedores en la plataforma, así como 31.100 títulos durante la feria. En total hay ya unos 400.000 títulos.

También pusimos en marcha la herramienta de matchmaking, que solo estaba funcionando desde la app, para poder usarla desde el escritorio de casa o la oficina. En esta herramienta participaron 2.388 profesionales, hubo 9.542 solicitudes de contacto y se registraron 3.153 matches/encuentros.

Se transmitió en directo el programa profesional con una duración de 70 horas que incluyó conferencias, encuentros de networking moderados por nosotros, así como otros como las reuniones en el bar del Frankfurter HOF, donde los participantes registrados se reúnen por la noche para tomar una copa y mantener una conversación informal. Todos sabemos que no solo se entablan negocios en las reuniones formales.

La inscripción en los eventos digitales fue gratuita gracias al apoyo del Gobierno alemán. Esto seguramente fue un gran incentivo para que entraran profesionales que hasta la fecha nunca se lo habían podido permitir. Por ejemplo, entre los primeros diez países de nuevos expositores digitales en 2020 que nunca habían estado en la feria, figuran editoriales de España y de dos países de América Latina.

El gran desafío en las actividades digitales ha sido poder reconstruir y transmitir lo que valoramos en los eventos físicos. Algunas cosas funcionan bien y otras no tanto. La parte más técnica de los encuentros profesionales, es decir, la negociación entre dos o tres personas, también funciona de manera digital. Pero si queremos transmitir, por ejemplo, emociones, ya se complican las cosas. El encuentro humano no es reemplazable por una plataforma digital, a no ser que ya exista una base común y se utilice la tecnología como método de comunicación. 

La digitalización de ciertas plataformas y procesos relacionados con la feria se elaboró como complemento de una feria física, no como sustituto: realizar la feria física sigue siendo el objetivo principal. 

¿Cómo ha llegado la gran feria de la industria del libro a estar en un país cuya lengua no figura entre las 10 más habladas del mundo?

Aquí hay varios factores importantes. La tradición de Fráncfort como sede de ferias comerciales viene de lejos. Se menciona por primera vez en el año 1150, entonces como «Feria de Otoño de Fráncfort”. El intercambio se centraba principalmente en bienes de consumo caros, como armas, especias y tejidos, pero también en bienes de consumo general. La «Feria de Otoño» y la «Feria de Primavera», que se añadió en el 1330, se convirtieron rápidamente en internacionales e universalmente importantes.

La Frankfurter Buchmesse tiene una tradición de más de 500 años. A principios de la Edad Moderna ya existía una feria del libro en Fráncfort, después de que Johannes Gutenberg revolucionara la impresión de libros en Maguncia, a pocos kilómetros de la ciudad, y unos impresores convirtieran esta feria en el centro del comercio de libros, que sustituyó al comercio de manuscritos. Hasta finales del siglo XVII, Fráncfort siguió siendo la ciudad central de las ferias del libro en Europa. 

En 1949, tras la división de Alemania, dos libreros de la ciudad consiguieron recuperar la tradición de las ferias del libro. Del 18 al 23 de septiembre, 205 expositores alemanes se reunieron en la Iglesia de San Pablo (Paulskirche). A ese primer encuentro ya acudieron 14.000 visitantes y se presentaron un total de 10.000 títulos. El enfoque en Alemania se perdió ya en la siguiente edición, en 1950, cuando entre los expositores había también editores de otros países europeos y de Estados Unidos. Hoy en día el 70 % de los expositores son del exterior.

Fráncfort, como señaló Peter Weidhaas, director de la Feria de 1975 a 2000, está considerada internacionalmente como un modelo a seguir. Fue él precisamente quien inventó en 1976 el proyecto del Invitado de Honor, que recayó en América Latina, una fórmula que han seguido las distintas ferias del sector del libro o de otras industrias. 

Además, cabe destacar que Alemania se ha desarrollado como uno de los mercados de derechos más grandes del mundo. Aproximadamente el 50 % de su producción editorial son traducciones.

Como Invitado de Honor, ¿cuál será el papel de España en la Feria del Libro de Fráncfort?

España será el foco de atención en la feria y se transmitirá desde la rueda de prensa que tendrá lugar el martes 18 de octubre por la mañana, pasando por la ceremonia de inauguración el mismo día a las 17:00 horas, donde hablarán representantes a nivel político así como escritores, y culminará con la inauguración del pabellón de España, un espacio de más de 2.000 metros cuadrados donde se presentará una exposición por parte del Invitado de Honor. Allí habrá también un área para actividades con escritores y otros profesionales.

A partir del miércoles comenzará la feria y se podrán visitar también los stands de los expositores españoles, que estarán ubicados en su pabellón habitual cerca de los otros países vecinos como Francia, Italia o Portugal, así como de los expositores de América Latina.

El principal trabajo de los editores y los agentes es la compraventa de derechos, que es el eje principal de Fráncfort y también el mayor objetivo de ser Invitado de Honor en la feria. Es un trabajo de varios años con la expectativa de internacionalizar la literatura del país invitado a tantas lenguas como sea posible. Para conseguir este propósito se han establecido —aparte de las ya existentes— nuevas ayudas a la traducción de obras españolas y se han realizado varios encuentros entre editores y agentes españoles e internacionales. 

Adicionalmente habrá muchas actividades culturales en la ciudad, empezando por actos literarios, por ejemplo, en el Instituto Cervantes, así como actividades de teatro, cine y música hasta exposiciones de arte y fotografía en distintos museos. 

Aquí estamos hablando de los días de la feria y, en el caso de exposiciones, de los meses alrededor del evento, pero en realidad el año de España ya comenzó al terminar la pasada edición cuando Canadá —el invitado anterior— le pasó el testigo. 

En febrero ya hay actividades en el marco de la Berlinale, donde en cooperación con la Frankfurter Buchmesse se realizan encuentros con productores de cine. Además habrá participación por parte de España en los diversos festivales literarios y culturales de Alemania.

En cierta ocasión dijiste que ser Invitado de Honor no era tanto un «proyecto» como un «proceso», ¿nos lo podrías explicar algo más?

Los proyectos, según la típica definición, tienen un comienzo y un final, pero en este caso el principal objetivo del Invitado de Honor es el aumento de traducciones de libros españoles y obviamente esto no debe tener un final sino todo lo contrario. Podemos decir que este proyecto es un incentivo para mantener o aumentar el fomento de la traducción, apoyando que los escritores viajen a las ferias cuando se presenten sus obras en el exterior o manteniendo residencias de traductores en cooperación con distintos países, etc.