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Fanficción y los nuevos caminos de la ficción

Leer y escribir también puede ser un acto social, generar comunidad y crear redes. Esto es algo que tienen muy claro los más jóvenes y así lo están demostrando las nuevas maneras de crear y consumir ficción surgidas en Internet y para Internet, como el fenómeno fanficción o las plataformas online de escritura y lectura.

Los fanficción son relatos (literalmente, relatos de fanes) que hacen referencia a libros ya existentes, series, mangas, videojuegos, películas o incluso personajes reales, escritos por quienes siguen los originales. Continúan las historias primigenias, proponen nuevas líneas argumentales o envían a sus personajes favoritos a otros mundos o contextos. Cualquier seguidor puede tomar aspectos o personajes de su obra favorita, escribir sobre ellos y explorar nuevas narrativas. 

El hábitat de este género es Internet, sobre todo páginas como Fanfiction.net o Archive of our own en las que se pueden encontrar todo tipo de temáticas y personajes bien catalogados. Además, una de las características de estos relatos es que no se crean con intenciones económicas, sino como demostración de lo mucho que se valora una obra o producto de ficción. Tanto como para dedicarle horas y horas de trabajo, siguiendo un lema: si lo que quieres no existe, créalo tú.

Aunque no está considerado un género en sí mismo dentro del mundo literario más tradicional, y a veces se menosprecia su valor, lo cierto es que el fenómeno fanficción consigue que millones de personas de todo el mundo lean y escriban este tipo de relatos en todos los idiomas. Pero, sobre todo, cabe destacar que se trata principalmente de mujeres muy jóvenes las que se lanzan a hacerlo, guiadas por su amor a las historias y a sus personajes, pero también por la necesidad de contar los relatos como a ellas les gustaría. Las fickers, como se las conoce en el mundillo, son una comunidad que lleva años creando e interactuando en Internet.

En palabras de una de ellas, Konohana Natalie, “ser ficker es algo hermoso, es desvelarse para poder actualizar, estar revisando ortografía o leyendo varias veces el mismo texto hasta quedar conforme. Ser ficker es irte a dormir pensando cómo actualizar tu historia o querer escribir más rápido porque las ideas se te juntan en la cabeza y emocionarte cuando los lectores te dejan reseñas. Ser ficker es plasmar lo que está en tu corazón, tus anhelos o lo que te gustaría que hubiera pasado en una serie, en palabras que lleguen a ti, y que conmueven a los demás”.

Hay muchos escritores y escritoras que no están conformes con que se manipule su obra, pese a que los fanficción no están sujetos a copyright. Es el caso de Anne Rice, autora de Entrevista con el vampiro, que no solo está en contra de que se realicen “adaptaciones” de sus títulos, sino que ha llegado a denunciar esta actividad. En el lado opuesto está J. K. Rowling quien, en alguna ocasión, ha comentado que le encantan, siempre que no pongan a sus personajes en tramas algo subidas de tono, cosa que pasa a menudo.  

Los fanficción pueden ser una buena cantera. Se ha dado el caso de fickers que han dado el salto al papel o al audiovisual como E. L. James, que comenzó a escribir en una página de ficción de fanes de la saga Crepúsculo, de la estadounidense Stephenie Meyer, antes de publicar 50 sombras de Grey, y Anna Todd, toda una superventas con After

“Leyendo fanficción encontré Wattpad, un sitio donde existía gente como yo, que leía y escribía en Internet. Allí compartí alrededor de un millón de palabras, mi primera novela”, comenta Todd en su web personal. Fue precisamente en esa plataforma donde publicó hace años After, inspirada en Harry Styles, cantante del grupo One Direction, que logró millones de visitas. Más tarde, la editorial Simon & Schuster contactó con ella para publicar la obra y actualmente el libro se ha traducido a más de 15 idiomas y ha sido adaptado al cine por Jenny Cage como Aquí empieza todo. Desde entonces, la autora no ha parado de publicar en papel, pero comenta algo que define mucho la nueva era en cuanto a la ficción se refiere: «No quiero ser una escritora solitaria, he echado mucho de menos las reacciones y comentarios que recibía (en Wattpad)».

Otra importante autora, la canadiense Margaret Atwood escribió sobre estas plataformas en The Guardian: “La lectura y escritura, como todo lo demás, mejoran con la práctica”. Para ella Wattpad es una especie de biblioteca de obras gratuitas a gusto del consumidor “nacida antes de la explosión del libro electrónico” en la que una generación al completo está “probando sus alas” como autores, editores o lectores.Estos nuevos patrones de creación y lectura basados en comunidades están consiguiendo también algo muy positivo al ser productos más inclusivos. Cada vez hay más personas creando personajes diversos, LGTBIQ+ y racializados, respondiendo así a la demanda de quienes buscan otros relatos. Para Atwood, esto no es más que una representación de la nueva generación, más diversa que nunca, que ahora produce en estas plataformas. La autora de El cuento de la criada defiende que Wattpad puede ser “una plataforma que abre puertas y amplía la vista en sitios donde las puertas y vistas están reducidas”. Una literatura alejada de la ortodoxia, pero más cerca de quiénes la leen, que muchas veces son también quienes la escriben. 

*Imágenes: Wattpad

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