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Henrique Alvarellos, presidente de la Asociación Galega de Editoras

En los últimos 30 años Galicia ha creado una verdadera industria editorial

La Asociación Galega de Editoras tiene como misión principal la gestión y defensa de los intereses comunes de las 42 editoriales gallegas asociadas y la promoción y difusión de los libros gallegos tanto dentro como fuera de España. Hablamos con su presidente, Henrique Alvarellos, de Alvarellos Editora, sobre la industria editorial gallega, el pasado y el presente de su poesía y algunos de los autores gallegos con más proyección internacional. Alvarellos también hace hincapié en las oportunidades que esta edición de la Feria del Libro de Fráncfort, que cuenta con España como Invitado de Honor, abrirá a su asociación y a sus escritores e ilustradores.

¿Existe una esencia de las letras gallegas, algo que las haga singulares respecto a otras literaturas?
Sí. Quizás hay dos características que singularizan nuestras Letras: una mujer, Rosalía de Castro, es la fundadora de nuestro Rexurdimento literario, de aquel resurgir de nuestra cultura e identidad a mediados del siglo XIX. Por otro lado, el verso, la poesía, como forma de expresión. Esta es otra de nuestras fortalezas creativas: desde el propio nacimiento de nuestra literatura, en el siglo XII, cuando la lírica medieval en galego llegó a seducir hasta al rey de Castilla Alfonso X «El Sabio», que escribió sus inmortales cantigas en nuestra lengua, y a más de 150 poetas, trovadores, que situaron nuestra literatura en la cima creativa de Europa.
Fue en verso, también, en el género en que «resurgió», poderosa, combativa y moderna, nuestra literatura hace 160 años con Rosalía de Castro. Y el verso —junto a otros géneros, como la narrativa y, sobre todo, el relato breve— fue preponderante en la «longa noite de pedra» del franquismo y en la Transición.
Si nos situamos ya en la actualidad, pensemos que tres de los últimos Premios Nacionales de Poesía fueron para tres creadoras gallegas: Pilar Pallarés (2019), Olga Novo (2020) y Alba Cid (2020, Poesía Joven).

¿Cuál es el estado de salud de las editoriales gallegas?
En los últimos 30 años, Galicia ha creado una verdadera industria editorial; antes no existía. Nuestra Asociación, nacida en 1983, integra hoy a 42 sellos. Muchos de ellos son pequeñas editoras independientes, con catálogos muy singulares, que buscan públicos y lecturas alternativas y, al mismo tiempo, ganar público lector fuera de los circuitos más comerciales.
Al lado de ellas, sellos con mayor tamaño, e incluso con firme vocación exportadora. O históricas como la Editorial Galaxia, nacida en 1950. Nuestra bibliodiversidad es muy grande, y nuestra fuerza creativa es reconocida año tras año.
Si hacemos algo de historia, en esta década de los veinte se cumple precisamente un siglo desde los primeros proyectos editoriales modernos de Galicia, me refiero a esa concepción de una empresa cultural que crea un plan editorial variado, con colecciones diversas y estrategias comerciales.
En 1921 surgía en Ferrol Céltiga; y en 1924, las editoriales Lar y Nós, en A Coruña primero y luego en Santiago de Compostela. Incluso durante el franquismo, la edición gallega resistió en América, en el exilio (en Buenos Aires, sobre todo, con Daniel Castelao y Luís Seoane) y también en el exilio interior, tras la fundación, en Santiago, en 1949, de Bibliófilos Gallegos, y, al año siguiente, de Galaxia, entre otros posteriores proyectos editoriales.
Con la Transición se abrieron de nuevo todas las oportunidades y vivimos lo que se ha llamado un «segundo rexurdimento» de nuestras Letras. Y hoy, como digo, es una industria asentada, pero, al mismo tiempo, vive la incertidumbre y las crisis de los tiempos que nos han tocado. Por un lado, dos crisis económicas: la del 2008, que fue muy dura, como bien sabemos; pero la actual, la del Covid, está aún por desvelar sus efectos, por ejemplo, la subida del papel a inicios del 2022 empieza a ser preocupante. A todo ello habrá que sumar los efectos imponderables de la guerra en Ucrania.
En los últimos 10-15 años la edición ha soportado lo que se conoce como un «choque de trenes», donde, a las crisis económicas citadas se ha unido la revolución digital y los nuevos hábitos de ocio y consumo cultural. Nuestro panorama es más delicado, pues los índices de lectura son bajos, la pérdida de hablantes en lengua gallega no se frena, y esto nos sitúa en un estado constante de tensión, o de resistencia, si se quiere ver así.

¿Quiénes son los autores gallegos más conocidos fuera de España?
Entre los actuales, por citar dos nombres, pienso en Manuel Rivas y Ledicia Costas. Los dos, por cierto, han sido Premios Nacionales de Literatura. Rivas es quizás hoy el autor gallego con más proyección internacional, traducido a cerca de cuarenta idiomas. Y Ledicia Costas, por su parte, representa una nueva generación: escribe para público joven y ha irrumpido también con fuerza en las letras para gente adulta. No podría olvidar a Agustín Fernández Paz, pionero en la literatura infantil y juvenil (fallecido en 2016).
Al lado de ellos, otros nombres empiezan a traspasar fronteras como María Reimóndez, Inma López Silva, Pedro Feijoo, Domingo Villar…, y varios ilustradores, como Óscar Villán, Kiko da Silva, Miguel-Anxo Murado o Xan López Domínguez, entre otros.
Sin olvidar a otros más veteranos, desde Alfredo Conde, Suso de Toro o ya clásicos, como la propia Rosalía de Castro (una poesía siempre vigente y reeditada dentro y fuera del país), hasta Álvaro Cunqueiro (que hizo por cierto «realismo mágico» antes que el propio boom hispanoamericano).

Es habitual que se vuelquen los esfuerzos en exportar determinados atractivos dirigidos a incentivar el turismo, como las playas y la gastronomía, y no tanto aspectos culturales y literarios. Sin embargo, hay instituciones que lo hacen. ¿Cree que está suficientemente cuidada la cultura propia y que se apoya?
En primer lugar, querría decir que el Estado español tiene una asignatura pendiente desde la Transición: respetar y dignificar, en todo su territorio, su realidad plurilingüe. En España se hablan cuatro lenguas, existen cuatro sistemas literarios. Y una niña o un niño de Almería o de Lugo deberían aprender, en sus centros educativos, esta realidad y recibir unas nociones básicas de los cuatro idiomas. Esto es una enorme riqueza, una suma, nunca un obstáculo. Las lenguas siempre suman.
Y dicho esto, el mejor turista es el viajero sensible, respetuoso, abierto a conocer e integrarse en la sociedad que visita. El otro turismo no es beneficioso. Las políticas públicas deben cuidar y potenciar esto.

¿Existen estrategias de éxito a la hora de dar a conocer las letras propias? ¿Hay que apoyarse en un best seller o hay margen para exportar elementos menos concretos, aunque autóctonos, como determinadas ideas, escenarios, corrientes…?
Un best seller nunca sobra en un sistema literario. Puede empujar a muchos otros títulos. En Galicia siempre solemos citar un clásico, las Memorias dun neno labrego que Xosé Neira Vilas publicó primero en Argentina en 1961 y que luego, en manos del gran editor y empresario de Sargadelos, Isaac Díaz Pardo, se convirtió en el libro en prosa más leído de la literatura gallega. Y otro referente más actual es O lapis do carpinteiro (1998) de Manuel Rivas, traducido ya a 37 lenguas.
He dicho en prosa porque también contamos con un caso insólito: los Seis poemas galegos de Federico García Lorca, editados por Ánxel Casal en Edicións Nós en Santiago en 1935; llegaron a convertirse en el conjunto de versos gallegos más difundidos y editados del siglo XX. Lorca, que como el rey Alfonso X, quedaría seducido por nuestra lengua y se convertiría en todo un embajador internacional de nuestra literatura.
En cuanto a las estrategias, como editoras debemos publicar los mejores contenidos, acompañar a las autoras y autores en todo el proceso, en un diálogo constante para dar visibilidad a las obras en un mercado cada vez más complejo. Y, de nuevo, como he dicho, romper fronteras para llegar a otros públicos.

¿Cuál es la principal barrera cuando se intenta divulgar una obra gallega en el extranjero?
Nos falta fuerza como empresas para dar pasos firmes en este sentido. Y también nos falta un apoyo desde arriba, desde la Administración. Con él quizás conseguiríamos algo de esa «fuerza». El sector editorial gallego tiene una demanda histórica: un organismo público que, como el catalán Ramón Llull o el vasco Etxepare, nos ayude a dar esos pasos imprescindibles. Desde hace años venimos reivindicando la creación del Instituto Rosalía de Castro.
Un caso editorial de excepción, que sí ha conseguido ese mercado internacional, es la editorial Kalandraka, Premio Nacional, por cierto, en 2012, a la Mejor Labor Editorial.

Durante los últimos años, ¿qué evento literario ha servido para dar a conocer las letras gallegas fuera de nuestras fronteras?
Dentro de Europa, la edición gallega viaja cada año a Bolonia y Fráncfort. Dos eventos imprescindibles para nosotros. La primera, cita inexcusable en la edición infantil y juvenil. Alguna editora, como la citada Kalandraka, lleva más de dos décadas asistiendo a Bolonia, y ahora lo hace acompañada muchas veces por más de una decena de sellos editoriales gallegos. Ojalá después de estos años de Covid pueda ir normalizándose todo un poco. Además de estas citas, en nuestro calendario también figuran la FIL de México —la Feria Internacional del Libro de Guadalajara—, o la Feria del Libro de Buenos Aires.

¿Cómo puede la del Libro de Fráncfort abrir puertas a las letras gallegas?
Es un escaparate imprescindible. Lo ha sido durante todos estos años, y en este 2022 deberemos aprovechar la oportunidad única de llevar a la gran feria profesional del libro a nuestras autoras y autores, y lo mejor de nuestra edición. En este año, además, la Asociación Galega de Editoras ocupará un espacio destacado dentro del stand de la Federación del Gremio de Editores de España. Asimismo, estamos preparando un audiovisual que resumirá este enorme potencial de nuestra creación en gallego.
Pensemos que, en la actualidad, tenemos en activo más de veinte Premios Nacionales de Literatura en lengua gallega… y en todos los géneros: narrativa, ensayo, literatura infantil y juvenil, poesía, teatro, labor editorial, ilustración, traducción… En fin. Esta es nuestra fuerza.

Henrique Alvarellos Casas (Lugo, 1968) es escritor, editor y promotor cultural. Licenciado en Filología Hispánica y Máster en Medios de Comunicación, dirige desde 2004 Alvarellos Editora, la empresa cultural fundada por su padre en 1977. Desde diciembre de 2020 preside la Asociación Gallega de Editoras (AGE), el colectivo que integra 42 sellos editoriales. Antes de dirigir la editorial, Henrique Alvarellos ejerció durante 15 años el periodismo. Además, es autor de varios libros  —entre ellos: Galicia en cen prodixos, Diario dun pai acabado de nacer, A nena que abrazaba as árbores o Federico García Lorca en Santiago de Compostela—. Ha impulsado iniciativas culturales como la apertura al público en 2018 del histórico Bosque del Banquete de Conxo de 1856, en Santiago de Compostela, o la celebración del 25 de octubre del Día de García Lorca en Galicia.

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