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Irene Larraza Aizpurua, directora general del Instituto Vasco Etxepare

“Hoy se publica en euskera más que nunca, con una vitalidad y pluralidad que merecen ser un referente»

Desde el año 2010, el Etxepare Euskal Institutua trabaja para impulsar la presencia y visibilidad del euskera y la creación vasca contemporánea a nivel internacional, promover la cooperación internacional, así como el intercambio y la comunicación entre creadores, profesionales, agentes e instituciones.

Hablamos con Irene Larraza Aizpurua, su directora general, para hacer un breve repaso de la situación de las letras vascas de cara a la próxima Feria de Fráncfort en la que España es el Invitado de Honor.

¿Podría definirse una esencia de las letras vascas, algo que las haga singulares respecto a literaturas creadas en otros lugares y en otras lenguas?

Buena parte de la literatura vasca está escrita en euskera, y es a la que me voy a referir, ya que es nuestra prioridad como instituto dar visibilidad a la cultura creada en lengua vasca, que debe enfrentarse a retos a menudo desconocidos o ignorados por las lenguas hegemónicas. Por otro lado, en el propio hecho de ser una literatura escrita en euskera, una lengua minorizada pero viva y vibrante, reside una de sus principales particularidades y aportaciones a las letras del mundo.

La literatura vasca ha transitado desde la tradición oral a la reinterpretación del mundo rural casi en clave de realismo mágico en los años ochenta (Obabakoak, de Bernardo Atxaga…) hasta la literatura actual, en la que se impone la estética realista, urbana y contemporánea. En las últimas tres décadas han tenido mucha presencia la Guerra Civil y el conflicto político. Hoy en día, el creciente número de autoras y el auge del feminismo están poniendo en primer plano otras cuestiones y perspectivas. Pero la singularidad no reside tanto en los temas o las estéticas como en el hecho de que esas tres generaciones estén publicando ahora de modo simultáneo; hoy se publica en euskera más que nunca, con una vitalidad y pluralidad que merecen ser un referente.

¿Quiénes son los autores vascos más conocidos fuera de España?

Sin duda el autor más traducido y conocido a nivel internacional es Bernardo Atxaga. Otros autores como Kirmen Uribe o Harkaitz Cano han seguido esa estela y destacan dentro de un grupo de creadores/as consagrados/as como Mariasun Landa, Miren Agur Meabe, Iban Zaldua o Itxaro Borda, y que va en aumento con la creciente presencia de las siguientes generaciones: Eider Rodriguez, Katixa Agirre, Karmele Jaio, Uxue Alberdi…

“Los y las traductores/as son a menudo los mejores prescriptores de nuestra literatura y la mejor estrategia de difusión”

¿Existen estrategias de éxito a la hora de dar a conocer las letras propias? ¿Hay que apoyarse en un superventas o hay margen para exportar elementos menos concretos, aunque autóctonos, como determinadas ideas, escenarios, corrientes…?

El Premio Nacional de Narrativa obtenido por Bernardo Atxaga en 1989 supuso un indiscutible punto de inflexión para el despegue de nuestra literatura más allá del País Vasco. Un salto que permitiría dar a conocer su obra, primero a nivel estatal y más adelante en el mundo. Y que permitió al resto de la literatura vasca transitar después esa vía.

Es decir: primero es preciso superar la invisibilidad. Y después, sobre todo poner en valor la calidad literaria y una voz propia. Siendo más específica, es notorio que la literatura vasca escrita por mujeres ocupa ya un espacio propio, también en sus traducciones al castellano. Es muy probable que en unos años hablemos de una corriente o “marca” de la literatura vasca basada en esa sensibilidad y en esa temática.

¿Cuál es la principal barrera cuando se intenta divulgar una obra vasca en el extranjero?

La literatura escrita en euskera siempre requiere de la traducción para su difusión internacional; es un paso imprescindible. Más allá de una u otra estrategia de promoción, una literatura como la vasca se enfrenta por definición a retos añadidos… El paso por la traducción del euskera al castellano es un primer paso hacia la visibilidad y el posible salto internacional. Aun así, autores como Kirmen Uribe han publicado obra traducida directamente al inglés, y existen iniciativas —con el impulso del Instituto Vasco Etxepare— que fomentan la formación de traductores/as extranjeros para que trabajen partiendo de la obra original en euskera. Los y las traductores/as son a menudo los mejores prescriptores de nuestra literatura y la mejor estrategia de difusión.

¿Crees que las obras audiovisuales tienen más facilidad para cruzar las fronteras, que lo audiovisual puede tirar de lo literario?

Existen muchas adaptaciones cinematográficas de obra literaria en euskera, y van en aumento. De hecho, hay nuevos proyectos que se estrenarán en los próximos meses. Sin duda la literatura vasca es una importante fuente de inspiración para la obra audiovisual, y esta última es un vehículo muy eficaz para la obra literaria, como lo es la música o las artes escénicas, con las que la creación literaria guarda un vínculo muy estrecho.

¿Cuál es el estado de salud de las editoriales vascas?

Las editoriales vascas siguen peleando, como hasta la fecha, para garantizar su sostenibilidad. Paralelamente, es muy interesante el relevo generacional que están atravesando las editoriales “históricas”, que están incorporando editores/as muy jóvenes, con gran presencia de mujeres; también hay nuevas editoriales emergentes, que aportan una visión renovada. Sin duda la incidencia de todo ello será evidente en los próximos años.

“La literatura vasca es una importante fuente de inspiración para la obra audiovisual”

Es habitual que se vuelquen los esfuerzos en exportar determinados atractivos dirigidos a incentivar el turismo, como las playas y la gastronomía, y no tanto aspectos culturales y literarios. ¿Crees que se cuida la cultura propia y se apoya lo suficiente?

Creo que todo el apoyo que se proporcione a la cultura es escaso, y que es urgente reformular los conceptos de inversión y de retorno y las narrativas mediante las que nos definimos. Es imprescindible y urgente poner en valor la cultura como mecanismo de preservación de nuestros valores, nuestra identidad, nuestro espíritu crítico y nuestra propia salud como sociedad. Es lo único que nos hace verdaderamente singulares y valiosos.

Durante los últimos años, ¿qué evento literario dirías que es el que más ha servido para dar a conocer las letras vascas fuera de nuestras fronteras?

Mencionaría sobre todo la FIL de Guadalajara y las Ferias de Fráncfort y de Bolonia, a las que asisten los editores vascos y en las que paralelamente trabajamos para que estén representados también los escritores/as vascos/as. Por otra parte, es fundamental una larga serie de festivales internacionales con los que colaboramos habitualmente y que son cómplices del Instituto Vasco Etxepare a la hora de abrir “Ventanas Vascas” en sus programaciones, con la participación de autores/as y actividades paralelas diversas. Entre estos últimos destacaría las recientes colaboraciones con los festivales Québec en Touttes Letres y la Edinburgh Book Fair.

Ficha Irene Larraza Aizpurua

Licenciada en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Navarra y con una amplia trayectoria en el ámbito cultural, ha ocupado distintos puestos de responsabilidad en áreas de comunicación y gestión cultural. Inició su carrera profesional como locutora y redactora en Herri Irratia. Posteriormente fue responsable de Promoción y Difusión del centro cultural Koldo Mitxelena Kulturunea de San Sebastián; ocupó el puesto de responsable de Promoción, Comunicación y Editorial de la agencia de representación de músicos Syntorama; y trabajó en el Ayuntamiento de Tolosa como coordinadora y directora de Cultura. Desde 2012 forma parte del equipo Etxepare Euskal Institutua, primero como responsable de Comunicación, después como directora de Promoción y Difusión de la Cultura y, desde, 2018 es la directora general.

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