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Los niños de entre 10 y 14 años son los que más leen

Quien se enfrenta con la escritura de un libro infantil siente sobre sí cierta presión: no hay lector más exigente. Y exige porque está en su derecho. Según el último informe Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España, con datos de 2020 y que publica la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), la franja de edad con más lectores frecuentes —aquellos que leen por lo menos una vez a la semana— está entre los 10 y los 14 años: es el 79,8 %, bastante por encima de la media nacional, que se sitúa en el 52,7 %.

El afán lector de los niños sigue escalando con cada informe, especialmente si tenemos en cuenta a todos los lectores, sean frecuentes o no. En 2020 el porcentaje de lectores de entre 10 y 14 años era del 87,4 %, más que el año anterior (86,2 %) y mucho más que hace cuatro, en 2017, cuando era del 80 %. Aunque parece que ha tocado techo, no se espera que vaya a decrecer.

El mercado responde a la demanda

Según el último informe Comercio Interior del Libro, editado por la FGEE, en 2020 se imprimieron 8.163 nuevos títulos infantiles y juveniles. Esta cifra supone una bajada del 15,3 % respecto al año anterior, una caída muy similar a la del total de libros nuevos impresos, que fue del 16,5 %. 

¿Son 8.163 nuevos títulos infantiles y juveniles muchos, pocos o están en la media? Si comparamos esta cifra con el total de novelas impresas, obtendremos que el número de libros infantiles y juveniles solo está 500 títulos por debajo. Y hablamos de todas las novelas. Otro ejemplo: por cada libro nuevo de ciencia ficción o terror que se publicó en 2020, salieron al mercado 20 libros infantiles y juveniles.

Y aún hay otra cifra más esclarecedora: el número de ejemplares impresos. Uno de cada cuatro libros que salieron de las imprentas en 2020 fue infantil o juvenil. Hablamos de 46.682.000 ejemplares, más que toda la ficción para adultos junta (41.070.000 de libros). 

La adolescencia interrumpe el entusiasmo lector

El problema visible en el informe de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España, y que se repite desde que hay registros, es la caída que se produce cuando los lectores cumplen 15 años. Si entre 10 y 14 años ocho de cada diez lectores leen frecuentemente, esta cantidad se reduce hasta los cinco de diez pasada esa edad. Y siempre ha sido así.

El reto al que se enfrentan las editoriales es salvar esta brecha. Entre las posibles soluciones está la publicación de libros que abordan temas complicados, pero con una perspectiva juvenil. Esa es la línea que están siguiendo editoriales como la andaluza Bibidi-bú o la catalana Andana. O escritoras como Coral Herrera, que publicó ¡Mamá se va de viaje!, sobre el derecho de las madres a tener descanso. 

Otros temas que también se abordan en estos títulos son el suicidio, la identidad, las enfermedades mentales, la concienciación sobre el cambio climático, el compromiso social o la diversidad.

Atrás quedan fenómenos editoriales como las sagas de Harry Potter o Los Juegos del hambre, cuyos protagonistas crecían conforme lo hacían sus lectores y acompañaban tanto a niños como a adolescentes. La estrategia actual marcada por las editoriales no parece perseguir esa transición aupada en la ficción, sino que apunta a centrarse en unos o en otros. O bien publica para lectores infantiles o lo hace para los juveniles. y, de momento, quienes mejor responden son los más pequeños.

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