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Manuel Rico, presidente de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE)

“La visión tradicional de la literatura convive con el surgimiento de géneros híbridos que descansan en el ecosistema digital”

Con 45 años de vida a sus espaldas, la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE) es el principal referente, por tradición y número de asociados, en la defensa de los derechos y los intereses de los escritores españoles. ACE tiene su marco de actuación en el ámbito de todo el Estado, integrándose en ella autores y autoras que escriben en castellano o español o en las otras lenguas constitucionalmente reconocidas: euskera, gallego y catalán.

Con asociados en España, el resto de Europa y Latinoamérica, ACE proporciona servicios, información y asesoría jurídica a sus miembros. Así mismo, es una entidad colaboradora del Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO) y uno de nuestros compañeros de viaje en el camino a Fráncfort. 

Desde mayo de 2015 Manuel Rico, poeta, narrador y crítico literario, ostenta el cargo de presidente de la Asociación Colegial de Escritores de España. Nadie mejor que él para hacer un repaso a la realidad que vive el sector en estos momentos.

¿Cómo han cambiado las necesidades de los escritores españoles durante los siete años que llevas presidiendo ACE?

En 2015 nos encontramos con una situación muy difícil para los autores jubilados por la incompatibilidad pensiones-derechos de autor. Con autores como Javier Reverte o el dibujante Forges con graves sanciones y con muchos otros apercibidos o sancionados. La relación con el Gobierno tras el aumento del IVA cultural en 2012 y la reducción notable de los ingresos de las entidades de gestión por copia privada debido a los cambios del Gobierno Rajoy ponían sobre la mesa reivindicaciones urgentes. Creo que desde entonces se ha aprobado la compatibilidad pensiones-derechos de autor, se ha iniciado la concreción del Estatuto del Artista, el IVA cultural bajó radicalmente y se modificó la normativa que regulaba la copia privada en bien de los autores. Las necesidades son en el fondo similares, pero problemas clave de 2015 han empezado a resolverse.

Una de las principales misiones de ACE es defender y promover los derechos de los escritores y de las escritoras, ¿cómo se hace eso?

Se hace trabajando muy pegados a sus intereses. Defendiendo la aplicación estricta de la Ley de Propiedad Intelectual, ofreciendo servicios como los de nuestra Asesoría Jurídica, que atiende más de mil consultas al año, exigiendo a la administración cambios legales como los que antes he apuntado y presionando y negociando para que se cumplan algunas directivas europeas que nos afectan: por ejemplo, la de “derechos de autor en el mercado digital”, cuya trasposición no recoge mecanismos eficaces para que los autores sean adecuadamente remunerados. También, colaborando con el Consejo Europeo de Escritores, cuya Asamblea General, por ejemplo, acabamos de celebrar en Madrid.

¿Cómo afronta ACE el reto de la defensa de los derechos de autor, la propiedad intelectual o las nuevas formas de comercialización del libro?

En estos años se ha creado la plataforma Seguir Creando, con su adaptación a la batalla por la Directiva antes mencionada (Seguir Creando en Digital), una coordinadora con medio centenar de asociaciones de autores incorporadas. Esa vía, junto a la búsqueda de acuerdos con CEGAL y con los editores a favor de la transparencia en el proceso de venta de los libros, además del desarrollo de iniciativas de formación de los autores en colaboración con la Dirección General del Libro y con otras entidades, está generando una nueva sensibilidad entre los escritores y traductores.

¿Cómo de importantes y necesarios son el impulso y la defensa de la literatura escrita en castellano y en las lenguas cooficiales del Estado español?

Es un objetivo fundamental. No olvidemos que nuestra lengua es compartida por 600 millones de ciudadanos en todo el mundo, y que España tiene una proyección rotunda en Latinoamérica. Es preciso que esa importancia se traslade también a las instituciones europeas. Y que sea sostenida y aumentada por el Instituto Cervantes, con el que ACE mantiene un convenio desde 2019. En paralelo hay que buscar fórmulas de potenciación de las literaturas en las lenguas minoritarias de nuestro país. Y para su proyección internacional.

¿Existe una nueva realidad literaria o de géneros que condiciona o marca el futuro de las nuevas generaciones de escritores?

La realidad digital, Internet y las redes sociales están condicionando el modo de afrontar el hecho literario, con jóvenes que buscan nuevas fórmulas adaptadas a esa realidad. La autoedición, el uso de YouTube, por ejemplo, para la autopromoción, son campos abiertos que tenemos que evaluar. Buenos escritores jóvenes proceden de esos campos. También se echa de menos la discriminación por calidad. Conviven la visión tradicional de la literatura con el surgimiento de géneros híbridos que descansan en el ecosistema digital.

¿Qué es más difícil para un escritor: conquistar a los lectores o a las editoriales?

Están a la par. Puedes conquistar a una editorial para que publique tus libros, pero no tener el favor de los lectores. O, a la inversa, encontrar editor gracias al impulso de un numeroso colectivo de lectores que siguen tu blog o, en su caso, tus textos publicados en la Red. Lo esencial en literatura es la calidad. A veces conquistas a los lectores y a veces no. Lo mismo cabe decir de las editoriales.

2021 ha sido un año récord de venta de libros, supuso una recuperación de la lectura, así como de los actos presenciales en ferias o librerías de todo el país. ¿Es un buen punto de partida? ¿Pone las cosas más fáciles a los escritores? 

Tras el profundo bache de 2020 con la Covid, creo que el mercado se ha rehecho. Buena muestra son los resultados de la Feria del Libro 2022. Las cosas nunca estuvieron fáciles para los escritores. Pero la realidad del sector ha mejorado. Y eso mejora nuestras expectativas.

¿Qué esperas de esta edición de la Feria del Libro de Fráncfort en la que España es el Invitado de Honor?

Un aumento significativo del número de lectores de literatura española (y de las lenguas minoritarias) en Alemania. Una mayor intercomunicación entre ambas realidades literarias y más allá del mercado. Una relación más estrecha entre los escritores y traductores alemanes y españoles a través de sus asociaciones. Y, por supuesto, una más intensa circulación y comercialización de nuestras obras en el mundo germano parlante.

Uno de los pilares sobre los que se asienta la participación de España en la Feria de Fráncfort es la igualdad de género. ¿Cómo es el papel de la mujer en el gremio?

En los últimos años ha crecido de manera exponencial el número de mujeres que asoman en las páginas de libros, de diarios y de revistas. Cada vez hay más libros escritos por mujeres en los catálogos de las editoriales y su voz está presente como nunca antes había ocurrido. De hecho en ACE, por ejemplo, la proporción de mujeres en su Junta Directiva es del 60 % al 40 % en relación con los escritores. Teniendo aproximadamente una división entre géneros en el conjunto de los asociados de 50 % a 50 %. Eso se notará, sin duda, en Fráncfort.


Manuel Rico (Madrid, 1952) es poeta, narrador y crítico literario. Licenciado en Periodismo, ha colaborado en diversos diarios y revistas. Autor, entre otras obras, de los libros de poemas La densidad de los espejos (Premio Juan Ramón Jiménez 1997), Donde nunca hubo ángeles (2003), De viejas estaciones invernales (2006), la antología Monólogo del entreacto. 100 poemas (2007) y Fugitiva ciudad (Premio Internacional Miguel Hernández 2012). Destacan entre sus novelas Trenes en la niebla (2005), Verano (Premio Gómez de la Serna 2009) y Un extraño viajero (Premio Logroño 2015). Es autor del ensayo sobre la poesía de Manuel Vázquez Montalbán, Memoria, deseo y compasión (2001), y de los libros de viajes Por la sierra del agua (2007) y Letras viajeras (2016). Su última obra publicada es Escritor a la espera. Diarios de los 80 (2019).