¡Suscríbete a nuestra Newsletter y recibe todas las novedades!

Marta Sánchez-Nieves, presidenta de ACE Traductores

“Conocer, y comprender, desde dentro una feria como Fráncfort, nos puede dotar de herramientas para enfrentarnos a los nuevos retos del libro”

El sector editorial español siempre ha destacado por su apertura a otras culturas. Existe una larga tradición de dar a conocer lo que sucede más allá de nuestras fronteras. Inquietud que se pone de manifiesto, año tras año, con las cifras de obras traducidas que se publican en España. De ahí la importancia de los traductores, engranaje imprescindible en la cadena de intercambio y enriquecimiento que son los libros.

Charlamos con Marta Sánchez-Nieves, traductora de ruso y presidenta de ACE Traductores, que cuenta con más de 500 socios y presocios. Su misión, entre otras, es ayudar al reconocimiento de la importancia cultural de la figura del traductor. Prueba del carácter de autores de los traductores de libros, es que ACE Traductores surgió como una sección autónoma en el seno de la Asociación Colegial de Escritores.

ACE Traductores se creó en 1983 para defender los intereses y los derechos jurídicos, patrimoniales o de cualquier otro tipo de los traductores de libros. ¿Tenéis mucho trabajo?

Bastante, aunque no sé si ese «mucho» representa cantidad o variedad. Por un lado, porque el enfoque de la defensa de los derechos ha ido cambiando y evolucionando en los casi cuarenta años de existencia de ACE Traductores. Se consiguieron logros legislativos, aunque en ocasiones no vayan más allá del BOE donde se recogieron. Hemos pasado de las fases de concienciación a los propios profesionales de la traducción, del reconocimiento del traductor como autor y de luchar por el reconocimiento social, a los retos actuales marcados por nuevos cambios legislativos, como son la plasmación en leyes de las recomendaciones del informe del Estatuto del Artista, y por las nuevas formas de distribución, donde es clave la transposición de la directiva europea sobre derechos de autoría en el mundo digital.

El papel de los traductores es clave en el sector editorial, por su contribución a la producción, corrección y elaboración del texto final. ¿Está suficientemente reconocida la importancia cultural de la figura del traductor?

En general, diría que sí, que muchos eslabones de la cadena del libro saben de la importancia de la traducción como elemento transmisor de cultura. Pero sigue siendo llamativo que, a la hora de ofrecer los datos de un libro, se priorice el número de páginas o el precio al nombre del/la traductor/a. Hace poco vi una lista de recomendaciones de lectura para el verano y no todos los libros de la lista lo señalaban. Hice una comprobación y solo lo hacían en aquellos casos en los que la propia editorial lo incluía en su ficha claramente. Si la propia editorial «oculta» este dato, ¿qué le podemos pedir al resto de los eslabones de la cadena?

Traductora del ruso desde hace más de veinte años, personalmente, ¿qué has visto cambiar durante este tiempo en el mundo editorial?

Creo que la literatura rusa sigue un recorrido un tanto diferente en el mundo editorial, personalmente no he notado un cambio muy grande en las editoriales con las que suelo trabajar, el cambio más bien ha sido mío en la forma de enfrentarme a ese mundo. Pero, claro, sí que he visto cómo, por un lado, el sector se ha ido concentrando en grandes grupos y cómo, por otro, van apareciendo pequeñas o medianas editoriales, fruto de proyectos prácticamente personales.

Quizá lo que más me ha llamado la atención en los últimos tiempos es la aparición de cláusulas de confidencialidad sobre las condiciones contractuales, algo que dificulta muchísimo el trabajo de la asociación, claro.

Como señalas, el panorama editorial vive en constante evolución: los grandes grupos siguen creciendo, aparecen pequeños sellos independientes, entran en juego nuevos formatos… ¿Cómo afecta eso a vuestro trabajo?

Es una carrera de fondo y de obstáculos. Cuando parecía que teníamos dominado un formato de edición, con un contrato tipo con el que partir en las negociaciones, aparece uno nuevo que no se sabe si va a funcionar. Y como no se sabe si va a funcionar, se regula o legisla sobre él tarde o no lo suficiente. Además, en los nuevos formatos está entrando en juego el factor transnacional, así que también entran en juego legislaciones de otros países, por lo que el trabajo del Consejo Europeo de Asociaciones de Traductores Literarios (CEATL) es primordial.

¿Existen grandes diferencias entre la situación de los traductores españoles y los del resto del mundo?

Sí, a veces para bien, a veces para mal. Precisamente, la primera conclusión de la última encuesta del CEATL sobre las condiciones laborales de los traductores editoriales en Europa es la gran diferencia que hay entre países, dado que partimos de legislaciones diferentes sobre autoría, derechos morales y económicos, tarifas mínimas aplicables… Si cruzamos el Atlántico, en los encuentros que mantenemos con los colegas de la Alianza Iberoamericana para la Promoción de la Traducción Literaria (alitral) vemos las mismas diferencias entre países, aunque, en este caso, quienes trabajamos en España estamos casi en una situación privilegiada respecto a nuestros colegas de Brasil, Colombia, México o la Argentina.

Según el informe El sector del libro en España publicado en 2018 por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, buena parte de los títulos más leídos son traducciones. A pesar de ello, solo un pequeño porcentaje de los traductores puede vivir exclusivamente de este trabajo…

Esos datos coinciden con el Informe del valor económico de la traducción editorial publicado en 2017 por ACE Traductores, donde, además, se calcula que en el año 2016 la venta de traducciones representaba un 35 por ciento de la facturación del sector editorial para el ámbito de libros de ocio. Así que cada vez se explica menos que solo un pequeño porcentaje de colegas podamos vivir de traducir. A veces pienso que esa pregunta no nos la tendrían que plantear a ACE Traductores, precisamente.

Probablemente, los traductores sois los profesionales que más acostumbrados estáis a trabajar sin salir de casa: con o sin pandemia. ¿En una profesión tan solitaria qué importancia tiene el asociacionismo, los congresos de literatura y traducción, las ferias del sector…?

En los días del confinamiento oímos muchísimo la frase «si tú ya trabajabas en casa, no notarás la diferencia», pero claro que se notaba, no es lo mismo un «encierro» por un plazo de entrega de un trabajo, que otro marcado por el BOE. Además, hay colegas que comparten despacho, hay tantas formas de enfrentarse a la traducción como traductores, creo. En mi caso, nunca he considerado la traducción como una profesión solitaria, pero supongo que se debe a que llegué a la profesión casi a la vez que a la asociación, y siempre me he sentido rodeada de colegas. Para alguien que se pasa tanto tiempo delante del ordenador y en soledad física, la cancelación de ferias y congresos supuso un gran golpe. Prueba de ello es que nuestro primer encuentro presencial con la nueva normalidad (El Ojo de Polisemo XII, en la UAB) tuvo una excepcional acogida.

¿Qué importancia está teniendo para vosotros el Proyecto de España Invitado de Honor en la Feria del Libro de Fráncfort?

Nuestra participación en las diferentes comisiones de ayudas a la traducción a lenguas extranjeras nos está permitiendo conocer de primera mano los intereses y las diferentes formas de funcionar del sector editorial en otros países, así como las condiciones laborales y contractuales de los colegas europeos.

Una de las herramientas fundamentales del Proyecto es la dotación de ayudas a la traducción para promover la venta de derechos de títulos españoles en el extranjero. ¿Cómo os beneficiáis de ello?

Al estar pensadas para traducción de lenguas de España a lenguas extranjeras, no nos beneficiamos directamente, claro. Sin embargo sí creemos en un beneficio indirecto: por un lado, se apoya al sector del libro; por otro, son programas que inciden en el valor de la traducción, así que esperemos que el sector editorial nacional se contagie de esta apuesta por el valor de la traducción.

¿Qué esperáis obtener de Fráncfort?

Conocer, y comprender, desde dentro una feria como la de Fráncfort, tan importante para el sector editorial, nos puede dotar de herramientas para enfrentarnos a los nuevos retos del libro. Además, en la actividad sobre traducción de y al alemán participan representantes de otras asociaciones, por lo que esperamos fortalecer todavía más nuestras relaciones internacionales y trabajar juntos en los objetivos que nos unen.